La Gran vía, cómo se le dice a la avenida principal en las ciudades españolas, y famosa la de Madrid por sus edificios, tiendas, museos, parques… Cuándo me bajé del metro y me preparé para la salida, para ver esa majestuosa Gran vía me temblaban las piernas y no precisamente por el frío, Parecía un niño entrando a una tienda de juguetes. Todo me parecía un sueño, la calidez de la luz, el frío estremecedor de estar a 0° en la calle, escuchar personas reírse en 4 o 5 idiomas diferentes en el transcurso de media cuadra que caminé.
El hambre hizo de las suyas, y al ver que cuándo escribí al hostal que inicialmente tenía planeado llegar no tenía disponibilidad, solo pensé en comida y vi un hermoso edificio navideño con la M de Mc Donalds, sentía que las hamburguesas traían sonido celestial porqué tenía mucha hambre… Y aquí vinieron mis primeros sustos, pedir un menú de Mc Donalds, e intentar pagar con mi tarjeta (porqué a ese momento, no tenía un solo Euro en efectivo) y que no fuera a salir rechazada. Nuevamente, comportándome cómo si en mi fuese habitual pedirme una hamburguesa a la 1 de la mañana en el Mcdonalds de la Gran vía, pasó el pago, todo sin problema y mi pedido estuvo en unos dos minutos. Me fui a sentar en una de las pocas mesas que encontré NO TAN SUCIA, porqué todas estaban asquerosas.
Después de tener el estomago lleno y poder ir al baño, salí en busqueda de un hostal con ayuda de Google Maps, Luego de un primer susto en donde solo veía opciones de 120 Euros o más, encontré un hostal de 20 Euros al que fuí, y tampoco había disponibilidad ya por la hora… Afortunadamente el señor me recomendó el Hostal central Madrid, a dos cuadras de ahí y que no aparecía en Maps ni internet. Fui con algo de susto, con calles oscuras, apedreadas y bien estrechas, autos aparcados sobre las aceras y que parecieran abandonados de hace tiempo, llegué al hostal y el señor que me recibió me miró de arriba a abajo, y me hizo una primer advertencia, “Este lugar es humilde, nada lujoso, camas compartidas y baños comunes… ¿Está seguro que es lo que busca? – Si señor, muchas gracias, que precio tiene la noche? – Pues venga, serán 17 Euros, Efectivo o tarjeta?. Hice la transacción super fácil, me dieron mi tarjeta de acceso y me mostró mi locker y mi cama. Decidí guardar mi maleta gris en el locker, y dormir con la maleta roja, en donde tenía la cámara y el computador, aunque bueno… decir dormir suena bastante optimista.
Al no poder concilar el sueño pronto, compré los tickets del bus a logroño y planifiqué los viajes en el metro, Salí sobre las 11am a la calle, con un poco menos de frío que la madrugada, me tomé un Starbucks con un croissant de mantequilla, y obviamente tuve que recordar nuestra primer cita, me pregunté en españa a que café debía llevarte. ¿Starbucks sigue siendo una mala idea? Aquí mi tarjeta si que tuvo problemas, y me tocó intentarlo varias veces, solo funcionó con la tarjeta física, pero la chica que me atendió, cómo todos hasta ahora, super amable y me explicó con toda la paciencia que a veces con el móvil presentaba problemas.
Tiendas de 5 o 6 pisos de ropa, de promociones, de gente dejando todo desorganizado a su paso, me dio estrés, ansiedad y decidí no comprar nada, solo salir a caminar un poco por las calles madrileñas, recorrer el centro, tomarme una que otra foto, y buscar la estación del metro para ir hacía la estación de buses. Estación que se me hizo bastante familiar gracias a mi juego, y es que todo empezó a tomar sentido, estaba asombrado por el orden y organización de una ciudad que en tamaño, es la mitad de Bogotá, pero que recibe anualmente más de dos veces la cantidad de habitantes que la misma Bogotá. ¿Cómo es posible que toda la gente que viene se acople tan bien a este orden? ¿Porqué será tan difícil aplicar este orden en nuestra ciudad?
Un almuerzo tipo Buffet, pollo insipido, una atención en el bus bastante déjada, nosotros mismos teníamos que acomodar las maletas en bodega, pero aquí no habían gallinas ni costales con verduras. Un viaje con dos o tres paisajes diferentes en el camino y una silla que estaba terminando de acabar mis nalgas, ya en este punto, me estaba creyendo el cuento de estar fuera de mi país, pero aún me faltaba afrontar lo más difícil, volver a ver a mi hija después de más de 2 años, con miedo a sentir que no iba a ser igual, que no ibamos a hablarnos igual, que no iba a querer estar conmigo mucho tiempo. no dejaba de pensar en todas las maneras que pude haber arruinado mi relación con mi hija en el camino, en si no estuve pendiente de ella lo suficiente, en que tal vez debí haber dicho que no, en que, mi navidad lejos de mi amor hacía incompleta este encuentro… Un viaje largo, más por mis pensamientos que por el trayecto, y después de la nieve, cayó la noche y en mi llegada a Logroño, solo unos minutos me separaban de mi reencuentro.